Hoy te podrías considerar uno de los ingenieros agrónomos más requeridos de Mendoza, por tu relación con Michel Rolland, con Alberto Antonini, con Paul Hobbs, trascendiste las fronteras de Mendoza asesorando a la familia Romero en Cafayate, sos un tipo todo – terreno… Soy todo – terreno y ando así todos los días, me gustan los desafíos nuevos, no estoy subido a la cresta de ola y más en esta industria que tiene tantos altibajos. Pero es verdad que trabajar con Paul Hobbs, Michel Rolland, Antonini, Isabel Mijares te da un know how amplio de lo que pasa en el mundo del vino. A ellos les conviene de alguna manera trabajar conmigo porque muchos proyectos los sugiero yo a ellos. Siempre digo: doy y me dan trabajo. En esta industria no hay que sentarse en los laureles, es la única manera. ¿Cómo enganchaste con estos popes de la industria?

Con Michel (Rolland) empecé en Peñaflor. El en su libro “El Gurú del vino” me nombra, ¡es un honor!. A Antonini lo conocí en Renacer, con Paul Hobbs trabajamos en varios proyectos juntos, luego él me llevó a Hungría. El equipo de Michel me llevó a San Juan, yo a su vez le presenté a Julio Viola en Del Fin del Mundo, todo ha sido un ida y vuelta. También me pasa con lo mismo con asesores locales como Roberto de la Mota y Walter Bressia con quienes trabajamos juntos en varios proyectos. Aunque trabajo en conjunto con ellos en distintos proyectos los asesoramientos se hacen por separado y los fee se cobran por separado. ¿Qué has aprendido de ellos?

Mucho, y ellos han aprendido también mucho de nosotros, ellos traen información sobre cómo evoluciona el mundo en materia de calidad, de precios, en formas de manejarse con los clientes, del contexto mundial de la industria. Con los locales también se aprende mucho. También acá es un ida y vuelta. ¿Pensás que va a llegar un momento que no se van a necesitar más de estos gurúes del vino en Argentina? Creo que siempre llega el momento de cambio, siempre se necesitan asesoramientos pero todo depende de los momentos de la bodega, de los resultados que va teniendo la empresa, de lo que la bodega necesite. Si son puntajes, asesoramiento en calidad, ayuda para vender el vino, asesoría comercial. Los consultores se buscan según cada necesidad. Y nosotros también estamos buscando cosas nuevas todo el tiempo Yo por ejemplo estoy buscando cosas nuevas en Córdoba, en La Plata, en Bahía Blanca, en Cutralcó, son lindos desafíos y uno puede ayudar a los dueños a no gastar plata demás, porque son desafíos lindos pero muy caros. Además de ser ingeniero agrónomo de viñedos y de las asesorías, ¿tenés negocios propios?

En la parte personal tengo un proyecto con Patricio Reich (de Renacer) que se llama Zafiro, con quien hacemos 6.000 botellas de espumante al año. Todavía no ganamos dinero pero vamos reinvirtiendo la plata en elaborar más botellas. Llevamos 3 años y es un proyecto de 10, así que tenemos trabajo para largo. También compré una finca en calle Cobos (Luján) con una gente de Cafayate. Son 10 hectáreas a las que le hemos puesto riego y tela en lo que estaba plantado, hicimos una elaboración en lo de Walter Bressia, pero vamos a ver en el futuro. Mi idea no es competir con las bodegas para las que trabajo. Esto saldrá con la marca de mi socio.
Yo crecí bajo el asesoramiento profesional de Chandon, mi primera novia fue el espumante, controlando viñedos para Chandon en Argentina y aprendiendo en Francia. Luego estuve en Trapiche varios años. ¿Es negocio hacer vino hoy?

Yo creo que es negocio cuando pasás el millón de litros, pero menos de eso no. Se está achicando tanto el mercado como el margen. La venta de uva también está dejando de ser rentable. Este ha sido un año complicado, los precios bajaron y la variable terminó siendo el productor. Acá siempre hay que aguantar uno o dos años, esta es una industria que no se cae, pero tiene muchos altibajos y es difícil aguantar. ¿Hay inversión en nuevas bodegas? No, y los que quieren vender e irse no pueden irse porque no pueden sacar la plata, es un cepo para todos y para todas. Lo que sí se ve es que la gente que tiene lo suyo lo cuida y sigue haciendo esfuerzo en invertir. Lo bueno es que hay créditos para mejoras, en eso hay que aceptar que el Gobierno ha colaborado. Pero no hay bodegas nuevas, ni nuevas construcciones. De hecho ya hay demasiadas bodegas para lo que se está moviendo. Cayó la venta de vino embotellado, hubo una cosecha muy abundante y hay vino en las bodegas parado desde el año pasado. En Patagonia tengo clientes que han dejado parcelas de Pinot Noir sin cosechar porque no tenían precio. ¿Qué pasa con las bodegas en venta? Se dice que hay muchas pero los precios son desorbitados. Sí porque están poniendo precios en dólares que no existen. Creo que estamos pasando por un período muy raro, al menos habrá que pasar el 2014 que creo que va a ser el más difícil. Es un decrecimiento lento pero sostenido sobre todo en exportaciones; en mercado local repuntan un poquito las ventas y según un informe que vi recientemente el precio del vino en góndola creció 20%

Es cierto los precios se actualizaron bastante en mercado interno y hoy el vino para el consumidor común sigue siendo muy caro. Las bodegas van a tener que tocar suelo y cuidar mucho lo que tienen. Se te asoció en un momento con inversiones de famosos, como la de Jorge Rial, ¿seguís en contacto con la farándula?

En lo concreto sigo trabajando con Eno Rolland en el vino de Jorge (Rial), con la familia Langley en Urraca. Pero no creas que hay tantas celebrities que invierten acá, hay mucha noticia que no es tal como la de Farrah Fawcet, Bono y otras más. Es cierto que eso ayuda a la industria, pero son muchas macanas. Los verdaderos famosos vienen con un perfil muy bajo, es difícil que se sepa realmente, como fue el caso de Tinelli. Si tuvieras que elegir tres vinos para llevarte a una isla desierta, ¿cuáles serían? “Profundo” de Walter Bressia, “Campo Eliseo” de Michel Rolland (un tinta de Toro de la zona de Toro España) y el Cabernet de Paul Hobbs de California. Y por supuesto un “Zafiro” para el final. PERFIL

Nació el 10 de Abril de 1970
Signo: Aries.
Graduado en la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo.
Separado.
Casado actualmente con Claudia Zorrilla.
Es papá de cuatro hijos.
Su deporte favorito es el enduro y lo practica todos los fines de semana que puede. También es aficionado al pedestrismo y corrió la distancia de 21 KM en la última edición de la Maratón Internacional Mendoza (MIM)
Sus mentores: Sus padres, que le enseñaron la cultura del trabajo. Menciona también a Antonio Pulenta, el equipo técnico de Chandon con Roberto de la Mota y Martín Reboredo; Santiago Mayorga, Michel Rolland.
Su sueño para el futuro: ser considerado un tipo reconocido en la industria del vino como “alguien que aportó para la calidad de los vinos argentinos”.

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