Paz Álvarez, la mendocina que con 27 años lidera una startup de biotecnología, asesora a empresas de Latinoamérica y mentorea a niñas para potenciarlas.

Desde 2013, esta emprendedora 360° trabaja en proyectos de innovación, ciencia y educación. Es la CEO de Zavia Bio y la cofundadora de Mycorrhiza.

¿Cómo comenzó tu carrera?

Soy de San Rafael y me mudé a la Ciudad de Mendoza hace 9 años para estudiar Licenciatura en Relaciones Internacionales en la Universidad de Congreso. Me recibí y, luego, con la idea de focalizarme más en lo que me gustaba, realicé una maestría en Internacionalización de empresas y Comercio exterior en la Universidad Católica de Ávila, España.

Complementé mi formación con estudios de tecnología e inteligencia artificial y en 2020 accedí a una beca para concretar un programa online en Tecnologías exponenciales dictado por Singularity University (universidad impulsada por Google y la NASA) en Silicon Valley. Fue una gran experiencia que marcó un antes y un después en mi carrera ya que el enfoque es lograr la transferencia de la ciencia y la tecnología para aplicarlas a situaciones reales de la vida. El propósito es salir un poco de los laboratorios y centros de investigación para que el conocimiento llegue a la vida real.

Esta mirada despertó en mí una gran curiosidad y pasión; estoy convencida de que es posible resolver los grandes problemas de la humanidad como el hambre, el cambio climático o la salud. Necesitamos profesionales que logren traducir todo el conocimiento a modelos de negocios sostenibles.

¿Cómo desarrollaste en paralelo tu experiencia profesional?

Comencé a trabajar a los 18 años y fui ganando experiencia desde entonces. Tuve la posibilidad de trabajar con tecnología relacionada al sector rural y a la agricultura así como con inteligencia artificial aplicada a smart cities.

Pasé por organizaciones del sector público y privado, lo que me permitió identificar los grandes desafíos de la tecnología y la sociedad.

¿Cómo nació Zavia Bio?

En el año 2021 conocí a dos biotecnólogos con quienes comenzamos a gestar un proyecto que se transformó en una startup: Zavia Bio, dedicada a la biotecnología aplicada a la agricultura. Adaptamos la producción agrícola al contexto de crisis climática para garantizar la seguridad alimentaria. De esta manera desarrollamos herramientas biológicas sustentables a través de productos específicos para el agro.

Uno de los hitos del proyecto fue que en enero de 2022 conseguimos financiamiento (en este caso, capital presemilla) por 200.000 dólares. Después de atravesar un proceso de incubación aplicamos al fondo de inversión GridX, enfocado en proyectos de biotecnología, Pasamos por un largo proceso y quedamos preseleccionados por el impacto que podemos generar a nivel social, ambiental y económico con Zavia Bio.

Hoy estamos trabajando en la parte de I+D, en el desarrollo de los productos con el proceso regulatorio necesario a nivel nacional e internacional para poder salir al mercado en 2 o 3 años.

¿Y cómo se gestó Mycorrhiza?

Comencé a asesorar a startaps en biotecnología e inteligencia artificial de manera privada.

Junto a Julieta Porta, gran amiga, identificamos una necesidad concreta en el mercado: la transformación de las ideas de los emprendedores en modelos de negocios. Por eso decidimos asociarnos, fundar Mycorrhiza, armar un equipo (hoy somos 5 los integrantes) y ofrecer servicios de fundraising e internacionalización de empresas.

Estamos trabajando con empresas de ciencia y tecnología de Argentina México, Uruguay y Ecuador. Notamos que cada vez hay más demanda y que el ecosistema emprendedor latinoamericano está creciendo a pasos agigantados. Los fondos de inversión tienen la vista puesta en la región.

¿Por qué decidiste mentorear a niñas y adolescentes?

Hace 1 año y medio tuve una experiencia muy enriquecedora en la organización internacional Voces Vitales y fui mentoreada por otras mujeres a través de un programa que contribuyó mucho en mi crecimiento.

Luego de vincularme con mujeres referentes y aprender de ellas decidí acompañar, como voluntaria, a niñas y adolescentes que se inician en el mundo de la ciencia y la tecnología para potenciar su desarrollo.

Creo que a las mujeres aún nos falta representación. Solo el 9 % de las empresas argentinas tienen CEOs mujeres. Es necesario que cada vez más mujeres formadas ocupen espacios de poder y toma de decisiones.

¿Cuál es tu visión de Mendoza como polo de nuevos negocios?

Creo que la provincia está logrando un gran protagonismo a nivel nacional.

A mediados de marzo, junto con otros jóvenes empresarios, lanzamos el nodo Mendoza de la Unión Argentina de Jóvenes Empresarios. De esta organización participan emprendedores y empresarios de todo el país y la región.

Fue espectacular ser anfitriones y mostrar, con mucho orgullo, cómo se está fortaleciendo Mendoza a nivel nuevos emprendimientos y soluciones que surgen desde aquí al mundo.