Mientras en la industria esperan algún tipo de definición con la brasileña Vale a partir del encuentro entre las presidentas Cristina Kirchner y Dilma Roussef que se concretará la semana que viene en Buenos Aires, y el Ministerio de Trabajo dispuso ayer la apertura de un proceso preventivo de crisis para proteger a los trabajadores que fueron cesanteados por la suspensión de Potasio Río Colorado, el Gobierno convocó hace 10 días a Impsa, la empresa metalmecánica controlada por la familia Pescarmona para intentar reflotar la megaobra, valuada en alrededor de US$ 10.000 millones.

En una reunión hace 15 días, Francisco ‘Paco’ Pérez, gobernador de Mendoza, donde está emplazado el yacimiento minero, buscó interesar a Impsa -que tiene sus orígenes en la provincia cuyana- para que ingrese como accionista del emprendimiento. Vale -la tercera empresa minera del planeta- anunció la semana pasada que está buscando comprador para el proyecto. Pero la respuesta de Enrique Pescarmona -titular del holding que en los últimos años ganó terreno en el negocio de energías renovables en Brasil- fue negativa.

“Impsa no cuenta con la espalda suficiente para hacerse cargo de una inversión tan grande”, indicó un ministro del gabinete de Pérez, que hasta el 22 de abril aprovechará su gira comercial por China e India para atraer a inversores interesados en participar de Potasio Río Colorado. “Además, la minería no es su core bussines”, agregó.

A pesar de eso, la compañía de los Pescarmona aceptó estudiar la obra en pos de encontrar alternativas que faciliten su reactivación. “Estamos ayudando con ideas, pero no es sencillo. Vale no sólo se retiró de la Argentina, sino que también se fue de Canadá. Es el negocio del potasio el que está complicado. Aún así, nos ofrecimos a colaborar en lo que podamos”, precisó un alto ejecutivo de Impsa a El Inversor Online.

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