Enclavada en la puerta de entrada al Valle de Uco, en San José (Tupungato), como parte de un novedoso programa de enoturismo en una paradisíaca finca, Bodega Atamisque inaugura su ampliación que le permitirá duplicar su producción vitivinícola a un millón de botellas de sus tres líneas de producto.

“La bodega de techo de piedra”, como se la conoce por su innovador diseño con lajas de San Juan (típico de las regiones montañosas de los Alpes franceses e italianos), es propiedad del inversor franco-belga John Du Monceau, quien en 2006 decidió junto a su familia iniciar este vasto emprendimiento con la compra de las casi 700 hectáreas de la finca. Hoy, va por su séptima cosecha y la primera con su capacidad definitiva, con mercados consolidados en 24 países de Norteamérica, Latinoamérica, Europa y Asia.

LA HISTORIA En el siglo XVIII, en la entrada del Alto Valle de Uco se fundó la estancia jesuítica San José, en una zona ya por entonces renombrada por las posibilidades que ofrecía al quehacer agrícola.Esas tierras dieron origen después al pueblo de San José y a la estancia de Atamisque, un paraíso entre colinas, espejos de agua y amplias arboledas muy generoso para la actividad agrícola. Esta propiedad de 19 mil hectáreas fue dividida a fines del siglo XIX y tuvo diferentes propietarios hasta que, en 2006, John Du Monceau y su esposa Chantal decidieron radicarse en el lugar y crear el más importante emprendimiento de enoturismo del oeste argentino, maravillados por la majestuosidad del paisaje y por las posibilidades que esta finca tenía para desarrollar su filosofía de respeto por la naturaleza y la vida al aire libre. Hoy, finca Atamisque (que debe su nombre a un arbusto autóctono de la zona) tiene más de cien especies arbóreas, frutales -peras, cerezas, manzanas, duraznos, nogales-, un vivero de piscicultura dedicado a la cría de truchas arco iris y –obviamente- viñedos, formando un ecosistema incomparable y único en Mendoza.

LA BODEGA

Con un diseño austero y elegante de los consagrados arquitectos Eliana Bórmida y Mario Yanzón, la bodega Atamisque (que se inspira en el nombre original del lugar) se levanta a 1.300 metros de altura, con una estructura de 5 mil m2 que destaca su silueta entre las 100 hectáreas de viñas de Malbec, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Pinot Noir, Merlot, Petit Verdot, Chardonnay, Sauvignon Blanc y Viognier. Omnipresente, la piedra autóctona aparece en varios tramos de la obra y también en los tejados, lográndose una imagen inédita y atractiva raramente explotada en construcciones similares. La bodega –creada por Du Monceau en sociedad con Alto Monteverdi, anterior propietario de la finca- fue concebida siguiendo el principio de gravedad, a fin de que el proceso de elaboración tuviera una cadencia en sus sucesivos pasos sin necesidad de usar bombas. El equipamiento incluye la mejor tecnología, con tanques de acero inoxidable y barricas del mejor roble francés (Taransaud, Demptos) para la crianza, que representna una capacidad para más de un millón de litros. El equipo técnico está dirigido por el joven y experimentado enólogo mendocino Philippe Caraguel, que asegura la elaboración de vinos para el segmento de alta gama, el sector al que se dirige Atamisque dentro del mercado nacional e internacional.

LOS VINOS

Bodega Atamisque elabora y comercializa tres líneas de producto, bautizadas con nombres de árboles autóctonos a tono con el espíritu “natural” del emprendimiento: -Serbal: es el segmento standard de productos de consumo anual, vinos frescos y jóvenes (Viognier, Chardonnay, Sauvignon Blanc, Rosé de Malbec, Malbec).
-Catalpa: es la gama Premium (Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon, Pinot Noir y Chardonnay).
-Atamisque: la línea ultra Premium (Cabernet Sauvignon, Malbec y Assemblage, de base Malbec en corte con Merlot y Cabernet Sauvignon).

Además, cuenta con tres líneas de espumantes:
-Extrême(Assamblage de Chardonnay y PinotNoir), elaborado artesanalmente con el MéthodeChampenoise.
-Cave Extrême (de base Chardonnay y corte con PinotNoir), también con el MéthodeChampenoise.
– Paul Rigaud (Chenin y Chadonnay).

De la mano de su Director General, Jean Edouard de Rochebouët, desde 2009 Bodega Atamisque se abrió a mercados considerados cruciales en la exportación de vino, que hoy representan el 80% de sus ventas totales. Principalmente Estados Unidos, Canadá, Brasil, México, Reino Unido, Alemania, Rusia y China. También las etiquetas de la empresa llegan a países como Bélgica, Holanda, Dinamarca y, en menor medida, Francia, así como Japón y Australia. Los vinos de Atamisque han ganado varios premios internacionales, entre ellos Gran Medalla de Oro en el Concours Mondial Bruxelles 2009 (Catalpa Chardonnay 2007); Medalla de Oro en el Argentina Wine Awards 2007 (Extreme); Medalla de Oro en elConcours Mondial Bruxelles 2010 (Catalpa Malbec 2008); Medalla de Plata en el Concours Mondial Bruxelles 2010 (Atamisque Malbec 2007); y Medalla de Plata en International Wine Challenge 2010 (Catalpa PinotNoir). Además, este año se sumaron dos Medallas de Oro en la BerlinerWeinTrophy 2013: para el AtamisqueMalbec 2008) y para el Catalpa Chardonnay 2010. También han sido elogiados en artículos críticos en prestigiosas revistas especializadas como Wine Spectator, La Revue du Vin de France, y Vino! (Bélgica) por calificados expertosinternacionales. Y en el WineAdvocate de Robert Parker, obtuvieron muy altas calificacionesel AtamisqueChardonnay 2010 (91 puntos), los AtamisqueMalbec(90 puntos)y Atamisque Cabernet Sauvignon(90 puntos).

ENOTURISMO

En las 700 hectáreas de finca Atamisque la bodega representa el corazón de un concepto único basado en el enoturismo. Por eso, a la imponencia de los viñedos bañados por la Cordillera de los Andes debe agregarse un parque de 15 hectáreas diseñado por el famoso paisajista francés Charles Thays (creador del Parque San Martín de la ciudad de Mendoza). La protección de la naturaleza es prioridad y objetivo central de los dueños y fundadores de Atamisque, por lo que en el gigantesco espacio verde que rodea a la bodega y los viñedos el visitante puede cruzarse con perdices y liebres mientras oye los sonidos y la armonía naturales del lugar. Como el objetivo es que el visitante vivencie la “experiencia Atamisque”, en la finca se puede hacer cabalgatas, jugar al golf en una cancha de 9 hoyos y quedarse a dormir en los modernos y confortables Lodges. La gastronomía es el otro pilar que completa el concepto enoturístico. El restaurante “Rincón Atamisque” ofrece un menú creado por la joven chef mendocina Patricia Torres, basado en un ingrediente estrella de exquisito sabor: las truchas arco iris criadas en la propiedad. Convertido en uno de los máximos atractivos turísticos del Valle de Uco, Atamisque recibió el último año más de 2.000 visitantes, 80% de ellos extranjeros atraídos por la calidad de sus vinos pero, sobre todo, por un paseo único en un oasis en el desierto cordillerano.

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